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“¡SE VIENEN LOS SUBVERSIVOS!”, LA CONSTRUCCIÓN DEL CLIMA DE TERROR Y LA PROCESIÓN DE LA VIRGEN DEL VALLE EN DICIEMBRE DE 1974
SALAS y ANIBAL DEL CARMEN.
XIV Jornadas Interescuelas/Departamentos de Historia. Departamento de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras. Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza, 2013.
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Resumen
Entre las manifestaciones de devoción Mariana de los catamarqueños, las procesiones de la Virgen del Valle son la culminación de dos festividades anuales: una inicia el segundo sábado después de Pascua, corresponde a la Santa Patrona de la provincia y la otra, inicia el 29 de noviembre y culmina el 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción de María. La Virgen del Valle de Catamarca fue declarada Patrona Nacional del Turismo el 20 de marzo de 1974 por el presidente Perón. En el mismo año, la procesión de diciembre no fue una oportunidad más para que los feligreses caminaran con María. El clima de violencia y las prácticas políticas de construcción de un enemigo, que preparaba agazapado el golpe de gracia contra la sociedad, había generado un estado de alerta y de temor que se justificó con lo que finalmente ocurrió: una “trágica procesión”. Previamente, las versiones sobre un complot subversivo que tenía como principal objetivo atentar contra la integridad de los principales dirigentes políticos, en una suerte de venganza del PRT-ERP por los fusilamientos de Capilla del Rosario, habían motivado una serie de acciones destinadas a proteger la seguridad por parte del gobierno local. Sin embargo, las medidas que la policía provincial llevó a cabo, de forma más intensa desde el 5 de diciembre, lejos de crear un clima de confianza y serenidad, parecieron confirmar los rumores. Ni los allanamientos, ni las detenciones de supuestos militantes de izquierda, ni el secuestro de bibliografía u otros materiales considerados marxistas o subversivos, fueron suficientes. Así, un incidente menor, a poco de iniciada aquella procesión, encendió el pánico colectivo: al grito de “se vienen los subversivos”. Una estampida desesperada dejó como saldo un muerto y varios heridos. En aquel ambiente, esos hechos alentaron la convicción, de una porción de la sociedad, acerca del accionar de personas que atentaban contra el pueblo catamarqueño y habían sido capaces de golpear en el corazón mismo de sus valores religiosos. Nos proponemos rescatar de testimonios orales y de fuentes periodísticas algunas informaciones que dan cuenta del clima creciente de violencia y temor que contribuyó a alimentar la hipótesis acerca de la presencia activa de “subversivos” en Catamarca. Estos habrían operado como conexión local de los sucesos de agosto protagonizados por militantes de la compañía de monte Ramón Rosa Jimenez, y podían ser responsables también de una serie de hechos terroristas posteriores al mes de agosto de ese año.
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