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Cuerpos que padecen, sujetos que demandan. Notas sobre experiencia corporal y subjetividad entre personas afectadas por VIH-sida
Juan José Gregoric - Instituto de Ciencias Antropológicas, Facultad de Filosofía y Letras UBA..
IX Jornadas de Sociología. Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires, 2011.
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Resumen
En los últimos 15 años el advenimiento de las terapias antirretrovirales de alta eficacia para tratar la infección por VIH-sida posibilitó la disminución de la aparición de enfermedades oportunistas abriendo mayores posibilidades de sobrevida, aunque inaugurando problemáticas complejas ligadas al acceso y sostenimiento de esas terapias. Actualmente los principales desafíos para las personas afectadas son incorporar el cuidado de la salud y el tratamiento médico a su vida. Para quienes llevan años afectados también procesar la vivencia de un cuerpo que se ha modificado (también a causa del tratamiento) y requiere volver a ser aceptado. Esto ha disparado reflexiones acerca de esa corporalidad dañada y ha movilizado demandas para acceder a cirugías reparadoras de los efectos de la lipodistrofia en forma gratuita. En este trabajo analizo datos etnográficos de la investigación que inicié en 2007 sobre las vidas de personas afectadas por el VIH-sida en contextos de vulnerabilidad. Mi propósito es mostrar que en la experiencia de enfermedad y tratamiento se padecen cambios disruptivos en la corporalidad y se inicia una búsqueda por interpretar y revertir tales alteraciones. Propongo la tríada conceptual experiencia-subjetividad-cuerpo para abordar ese proceso y responder algunos interrogantes. ¿Cómo viven e interpretan las personas sus padecimientos cotidianamente? ¿A través de qué procesos las experiencias encarnadas individualmente se funden en un mundo de sentidos y prácticas intersubjetivas? ¿Cómo se objetivan allí los cuerpos sufrientes? ¿Cómo juegan el despliegue de relatos y otro tipo de expresiones? Considero distintos modos por los que las personas se tornan hacia sí para observarse como cuerpos-sujetos. Por un lado, a través de diagnósticos y valores de laboratorio que resultan de estudios médicos e indican un 'estado de salud'; por otro lado, en la relación con un otro par y 'espejo' de uno mismo, relación en la que la presencia-percepción de ese otro puede ser tanto un soporte (imagen de 'calidad de vida' o buena salud, palabra de contención) como un factor de disrupción al proyectar una imagen corporal temida o indeseada y por momentos interpretada como inexorable. Señalo por último, que en el marco de procesos asociativos, las experiencias colectivas de padecimiento en el cuerpo pueden derivar en la generación de demandas y acciones que ponen de manifiesto concepciones sobre la salud y la enfermedad, el bienestar y la calidad de vida. Argumento que la experiencia corporal y la articulación simbólica de dicha experiencia (interpretación, categorización, narración) son actos vitales e indisociables por los que se modela y redefine la subjetividad.
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