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Registro, cine y verdad en los años cincuenta y sesenta en Uruguay
Wschebor.
XIV Jornadas Interescuelas/Departamentos de Historia. Departamento de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras. Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza, 2013.
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Resumen
A fines de la década de 1950, el profesor de Historia y Teoría de la Ciencia y especialista y micro y macrocinemagografía del ICUR, Plácido Añón dio una conferencia magistral en el Paraninfo de la Universidad explicando detalladamente las diferencias entre cine científico, cine científico-pedagógico y cine documental. La distinción del autor se enmarcaba de manera muy precisa en su vocación por profesionalizar la producción de cine científico en el país, rompiendo de esta forma con una modalidad de cine amateur característica de los primeros años del ICUR. Como veremos a la ponencia, las definiciones de Añón se diferenciarían también de la producción cinematográfica de la década del sesenta mayormente volcadas al documental social y político. Las categorías presentadas por Añón hace más de medio siglo pueden ser puestas en tela de juicio en la actualidad, dado que legitiman una concepción de la ciencia como aquello que logra aproximarse a la verdad sobre la naturaleza y no como un discurso sobre la misma que responde a un contexto histórico y cultural. A su vez, es posible analizar mediante su discurso un contexto en el que el cine fue considerado como registro \"puro\" del acontecer tanto biológico como humano, siendo sus conceptualizaciones una expresión del papel que este medio cumplió para las distintas modalidades de producción cinematográfica de no ficción. Así, el especialista aclaraba que por científico “entendía ... científico natural, dejando de lado tanto la ciencia formal pura como las disciplinas culturales” delimitando de manera precisa el objeto tanto de la ciencia como del cine científico y descartando las manifestaciones cinematográficas que no se realizaran al servicio de las ciencias naturales y biológicas. A su vez, consideraba la posibilidad de que -cuidando ciertos controles técnicos- el cine registrara de manera fidedigna la realidad -oficiando de herramienta idónea para la recabación científica de datos al servicio de la investigación- sin que se viera permeada la visión del operario a cargo de la toma, concepción difícil de sostener en la actualidad. De este modo, el profesor consideraba que el film científico debía registrar hechos que serían encadenados en un orden lógico del proceso de investigación, sin constituirse mediante un guión que diera cuenta de una “verdad” u “opinión” sobre la realidad, diferenciando de este modo el cine científico del documental. La siguiente ponencia pretende analizar el discurso de Añón por la influencia que tuvo en la producción de cine de no ficción en el Uruguay de los años cincuenta y sesenta, con el objetivo de poner en perspectiva histórica los preceptos conceptuales y cinematográficos que dieron origen a la corriente documental en la década de 1960.
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