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Ser kirchnerista ante el espanto peronista
Andrea Bello.
XIV Jornadas Interescuelas/Departamentos de Historia. Departamento de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras. Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza, 2013.
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Resumen
La política nacional no se puede analizar si no es haciendo un eje transversal en la historia del peronismo desde el 45 a la actualidad. El Kirchnerismo es el resultado de los que pierden la disputa política dentro del peronismo en los años 70, son los expulsados de la plaza, que tienen que lidiar con la misma estructura que los dejó afuera (La CGT, el peronismo de derecha)¿Cómo gobernar con un aparato que te expulsó? Ahí está la contradicción dialéctica. Los montoneros no pudieron revolucionar al peronismo a su interior, y al resultado al que se arriva es al kirchnerismo, que tiene que contener y mediar, en esta disputa y manejo por el poder en el país, entre: La vieja estructura peronista que lo echó y el nuevo sujeto social emergente que lo sostiene, que son los desocupados que dejó el gobierno menemista y sus políticas económicas neoliberales, los grupos piqueteros que ya estaban organizados y que había que incorporarlos de alguna forma al movimiento. ¿Cuál es el lugar que ocupan las políticas sociales profundizadas por el Kirchnerismo? ¿Tienen alguna semenjanza en sus objetivos con las implementadas en otros contextos? Intentaremos hacer un análisis de la democratización de los sindicatos, las reivindicaciones con respecto a los derechos humanos, la continuidad con ciertas iniciativas enmarcadas en el retorno a la democracia del 83, los medios de comunicación y su rol como sujeto económico y formador de opinión pública. Para poder arribar a alguna conclusión sobre quiénes son los enemigos políticos que actualmente se encuentran en tensión, y teniendo en cuenta que quienes apoyan al kirchnerismo, no son necesariamente peronistas, que hay un sector importante del peronismo que no apoya al kirchnerismo, investigar cuales son las diferencias históricas profundas que impiden una oposición política organizada al actual gobierno, una alternativa que no sea la despolitización. Es en este contexto de luchas y resistencias que los fantasmas de Perón y Evita, que abrazan y espantan con la misma vehemencia, reaparecen sosteniendo distintas banderas. Revivir a los muertos es propio de la idiosincrasia de un país obstinado por el peronismo. Si Perón viviera ¿Sería Kirchnerista?
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