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Las formas del amor en tiempos de sometimiento: el lado oscuro de la fidelidad en la Odisea homérica
Atienza Alicia María.
XIV Jornadas Interescuelas/Departamentos de Historia. Departamento de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras. Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza, 2013.
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Resumen
Las formas del amor en tiempos de sometimiento: el lado oscuro de la fidelidad en la Odisea homérica En sus reflexiones sobre la violencia simbólica el sociólogo P. Bourdieu (2000) sostiene que “la dominación masculina es la forma por excelencia de la dominación simbólica”, entendida como la objetividad que alcanza la experiencia subjetiva de las relaciones de dominación. Dicha objetividad es producto de un trabajo continuado e histórico de reproducción al que contribuyen los agentes singulares y las instituciones, con armas como la violencia física y simbólica. La eficacia de la violencia simbólica se inscribe de forma duradera en lo más íntimo de los cuerpos bajo la forma de disposiciones, factor que marca de manera especial las relaciones de parentesco y todas las relaciones concebidas según ese modelo, en las que las inclinaciones duraderas del cuerpo socializado se explican y viven en la lógica del sentimiento (amor fraternal, filial, servil) o del deber, a menudo confundidos con el respeto y la entrega afectiva. La poesía homérica, en cuanto institución cultural panhelénica (Nagy, 1996, 2001) contribuyó a vehiculizar y hacer perdurable el modelo de dominación y las categorías de clase social y de género construidas desde el punto de vista de los dominadores haciendo que aparezcan como naturales e invisibilizando con maestría las condiciones históricas de producción. El sujeto dominante en la sociedad homérica es, según las convenciones del género, el áristos, varón griego adulto miembro de la clase aristocrática, kýrios o señor del oîkos, y basiléus o rey en la comunidad. Abordaremos en esta comunicación algunos pasajes de la Odisea homérica como la autoexclusión de Penélope o el ahorcamiento de las esclavas infieles, en los cuales se manifiesta la fuerza simbólica como una forma de poder ejercida directamente sobre los cuerpos de los dominados. Al margen de la frecuente coacción física sobre las mujeres, servidores y esclavos, la frontera entre los dominadores y los dominados es experimentada en forma de emociones corporales o de pasiones y sentimientos, maneras todas de someterse a la opinión dominante y de incorporar a veces de manera inconsciente las censuras propias de las estructuras sociales establecidas por la dominación masculina. El relato homérico permite ver cómo el poder simbólico no puede ejercerse sin la contribución de los que lo soportan y lo construyen como tal.
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