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Fuentes escritas del poder colonial
Herrera y Silvina Amalia.
XIV Jornadas Interescuelas/Departamentos de Historia. Departamento de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras. Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza, 2013.
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Resumen
A partir de llegada de los europeos a América comenzó a construirse una identidad indígena según los parámetros y principios propios de la modernidad. El “indio” se constituyó así en una categoría social homogénea integrante del polo más desfavorecido de una relación asimétrica basada en la interacción dominador-dominado. Esta construcción de una identidad para el “otro” surgió no sólo como medio para justificar y legitimar la hegemonía de la sociedad conquistadora, sino también como producto de la reflexión sobre la propia identidad -occidental y europea- con su consiguiente reelaboración. Las descripciones de los territorios explorados realizadas por viajeros, sacerdotes y naturalistas fueron elaboradas en base a observaciones efectuadas por un “…ojo instruido, masculino, europeo” (Pratt, 1997: 64) y manifestaron una estrecha vinculación entre ecosistemas diferentes y especies físicas -humanas- notablemente distintas -“inferiores”- al grupo de pertenencia de los observadores. En la construcción de la imagen del “otro” se articularon tres dimensiones: temporal, espacial y caracterológica (Larraín Ibáñez, 1996) y tres lógicas estructurales: “raza”, cultura y género que cristalizaron en la sociedad de clases post independentista. En este contexto, el objetivo del presente trabajo es analizar/deconstruir la imagen de la mujer mapuche que brindan las crónicas del primer período de contacto con la sociedad hispano-criolla -entre los años 1550 y 1660- desde una perspectiva poscolonial/decolonial, en base al análisis de tres puntos principales: La función de la mujer en el ámbito de las relaciones intertribales, el papel desempeñado por ésta dentro de su comunidad y su rol en las primeras etapas posteriores al contacto con los hispano-criollos. Los estudios poscoloniales brindan la posibilidad de escuchar otras voces y presentan una alternativa al pensamiento hegemónico occidental, apoyando, superando o subvirtiendo dicotomías simples (Burke, 2007) al tiempo que exigen un esfuerzo de deconstrucción del carácter universal y natural de la sociedad capitalista liberal (Lander, 2011). La palabra escrita ha desempeñado un rol primordial en el proceso de naturalización de las desigualdades generadas por el poder colonial, proceso de larga data iniciado con los primeros contactos. Este trabajo constituye un intento por brindar otra mirada sobre la imagen que las primeras crónicas construyeron de aquellas “otras” dueñas de una triple alteridad -de “raza”, de cultura y de género- en la zona comprendida entre el Valle del Aconcagua y el área cercana al lago Llanquihue.
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