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El acontecimiento como concepto-límite: entre materia y significado
Esteban Soler Escalona.
XIV Jornadas Interescuelas/Departamentos de Historia. Departamento de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras. Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza, 2013.
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Resumen
La oposición entre materialismo e idealismo recorre largamente la historia de la filosofía y el pensamiento occidentales. Desde el marxismo se configuró una forma particular de entender el dominio estructural que ejerce la materia sobre el «mundo» del hombre, la que por mucho tiempo subsumió en la penumbra la originalidad de cualquier existencia. Por su parte, el idealismo cuenta con exponentes de la talla de Husserl, cuya fenomenología enfatizaba el carácter radicalmente subjetivo opuesto a intersubjetividad, antes que a objetividad de la actividad introspectiva fundada principalmente en el flujo totalmente puro de la consciencia intencional (Ricoeur, 2010, pp. 51–57). En las últimas décadas hemos visto cómo estas posiciones se han ido acercando a través de autores cuyas propuestas teóricas pretenden abarcar o referir la realidad en su complejidad. Requisito indispensable para aquéllos son las ontologías desarrolladas en el siglo XX, cuyo trasfondo es la ya antigua problemática de la relación hombre/mundo, y que requieren de un acto esencialmente de fe: la historicidad radical del hombre. Dentro de este «marco histórico» del pensamiento, por ejemplo, materia e idea se entrelazan para algunos autores como Heidegger en el concepto de mundo, que supone al de tierra (y no se opone a él), y sobre el que se comprende la complejidad del Dasein. Para éste, el mundo aparece ya siempre interpretado, y la intricada relación que mantiene con él se debe a su «estar en-el-mundo», en donde cabe entender que el mundo no comparece para él, ni en frente de él, como mero sujeto (Gumbrecht, 2005). Teniendo presente dicho proceso, otras áreas de las ciencias humanas se han enfrentado a los supuestos que sostienen sus epistemologías. Más aún, la transversalidad del problema ha impulsado el diálogo interdisciplinario, diálogo que ha encontrado en el lenguaje filosófico una beta para plantear sus términos. La presente ponencia revisa el concepto de acontecimiento, retomando los importantes aportes de Hannah Arendt. Siendo finita la existencia humana, ella misma es iniciada y terminada por dos hechos: nacimiento y muerte. Al margen de la primacía que en la cultura (académica) occidental se ha dado a la hermenéutica, estos dos hechos, irrefutablemente extralingüísticos, prescriben el horizonte sobre el que se desenvuelve cualquier sentido. El esfuerzo aquí es traducir la propuesta filosófica de Arendt para dar relevancia a un segundo concepto, el de presencia. La presencia, como la ha definido el teórico Hans Gumbrecht, “no se refiere (…) a una relación temporal con el mundo de los objetos, sino a una relación espacial con el mismo” (Gumbrecht, 2005, p. 11). A partir de este punto, se propone una lectura que permita aplicar lo reseñado a las nociones que se manejan habitualmente sobre el acontecimiento, particularmente dentro de la historia.
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