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ḥb nfr n int y el “Principio de Conectividad Social”: La escena del banquete funerario en la tumba TT56 de Userhat
Gerván y Héctor Horacio.
XIV Jornadas Interescuelas/Departamentos de Historia. Departamento de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras. Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza, 2013.
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Resumen
Al igual que muchas otras sociedades contemporáneas o pretéritas, los antiguos egipcios disfrutaron de los días conmemorativos de importancia religiosa. De acuerdo con Jan Assmann, estas ocasiones especiales permitían la consolidación de la identidad cultural; su repetición ritual aseguraba la reproducción de dicha identidad (Assmann, 2008: 61). Un caso particular de celebración era aquella en la que la estatua de Amón, junto a las de Khonsu y Mut, abandonaba el templo de Karnak para visitar la necrópolis tebana en la denominada “Bella Fiesta del Valle”. La estatua de Amón, portada en hombros sobre la barca sagrada Userhat desde Karnak hasta la ribera del Nilo, era transportada hasta la orilla occidental. Considerada una fiesta regional de carácter funerario, en la necrópolis tebana tenían lugar un serie de banquetes que podríamos calificar de ‘funerarios’; de este modo, dicho lugar y el complejo de Karnak se conectaban física y simbólicamente como un eje que unía el mundo de los vivos, la Tebas Oriental, con el de los muertos, la Tebas Occidental. En el Antiguo Egipto, la vida era “conectividad” y la muerte soledad. El secreto último de la conectividad estaba en la supervivencia tras la muerte; de ahí la necesidad de rememoración y reintegración social del difunto. A esta lógica estructurante de la sociedad egipcia, a esta relación ‘biyectiva’ entre terrenales, dioses y muertos, Jan Assmann le ha dado el nombre de “principio de conectividad social” (2005: 167). La tumba en Sheij Abd el-Qurna catalogada como TT56 pertenece a Userhat, escriba y funcionario de relativa importancia de la dinastía XVIII bajo el reinado de Amenhotep II. En la pared sur del ala este de la sala transversal, considerada como uno de los ‘puntos focales’ de la tumba (Hartwig, 2003: 298), se encuentra una escena, parcialmente deteriorada, que representa la celebración de un banquete funerario durante el desarrollo de la Bella Fiesta del Valle. Tal imagen, de acuerdo con las definiciones de Charles S. Peirce, es un ícono, y por lo tanto guarda una relación de “primeridad” con aquello que representa (CP. 2.276). Teniendo en cuenta este supuesto teórico, y a través de un análisis iconográfico de los diferentes registros, en este trabajo nos proponemos analizar cómo esta imagen permitía la ‘comunión’ entre los vivos y los muertos, el mantenimiento del recuerdo del difunto en la comunidad, en definitiva, del “principio de conectividad social”.
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